Su alma grita
No
tiene culpa
Es tan
inocente como la sangre de sus manos
No
tiene culpa
Los
espectros a su lado lloran
Y él se
lamenta, pero no.
Se
ruborizan las esquirlas del deseo en sus manos sangrientas
En sus
llagas santas, no tiene culpa
Eran
tan frágiles, muy delicados
Tan pequeños,
pero muy frágiles
Los
cuellos se salían de su lugar
No hay
culpable, eran tan frágiles.
Se fue
del lugar donde no quedaba nadie
Nadie
de verdad, sus cuerpos de humo
Ennegrecían
el lugar rojo, donde la gente perdía la cabeza
Tan
frágiles siempre, no tenía culpa
Se
quedó esperando al frente de un acantilado
Buscando
una alma frágil, que tuviera la culpa.
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