Con sus
filados dientes
Atado en
la oscuridad
Debe ser
obediente
Nació monstruo
y esclavo
Nunca
en la vida tubo pecado
Su lenguaje
era ruido y para hablar no tenía motivo
Sus pieles
desgarradas
Las cadenas
oxidadas
Las yagas
y sus ojos de inframundo
La ira
acumulada, de una sociedad contaminada.
El bajaba
otra vez y lo golpeaba
La sangra
caía, su látigo sangraba.
Sus
gimoteos, Venían desde el inframundo
Arrasaban
con toda vida, y no dejaban frutos
El con
sus manos, silencio a los suyos
Como bestia
fue juzgado, sellando su futuro
Quemado
vivo, tas vida de tortura
Se quedó
esperando, para saciar su furia.
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